viernes, 30 de mayo de 2008

Marie! Marie! MARÍA!



Poco a poco vamos entrando en el ritmo necesario para la obra. De lo que me he dado cuenta es de que el requerimiento físico es inmenso. Necesito empezar a trabajar en eso y si no es en la escuela, por lo menos personalmente. En un par de ocasiones me ha llegado a faltar el aire y eso no tiene que ver tanto con la técnica como con el entrenamiento corporal. Es por eso que debo comenzar a ejercitarme con el objetivo de tener más rendimiento en la escena.

Las cuestiones en cuanto al desarrollo de la obra cada vezson más fáciles de asimilar, así que no nos cuesta tanto trabajo mejorar el trazo, pues en la medida en que sea claro para nosotros es mucho más sencillo modificarlo.

La difícultad el día de hoy fue en cuanto a los textos en francés. El problema ya no es la pronunciación, sino darnos cuenta de en qué momento debe entrar y no bloquearnos para que sea claro.

Sinceramente el ensayo anterior me pareció mejor que el de hoy, pues esta vez hubo muchos baches que se quedaron vacíos. También el ritmo en el que corrió la vez pasada fue mucho más fluído y con más energía. Las transiciones entre las personalidades del profesor fueron más claras y diferenciables.

Pero eso no me frena, se que poco a poco las cosas tomarán su justo sitio.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Evolución

Hoy discuíamos sobre el ritmo de la obra además de cómo influye en su desarrollo. De dónde viene y hacia dónde va. Está claro que sabemos ambas cosas, pero es lo que hay entre esos puntos los que nos generó gran confusión.

Sabemos qué pasa, el problema es que no logramos hacer que pase. Todo tiene que ver con la manera en que asumimos nuestras responsabilidades tanto individuales como de grupo. Si no observamos una progresión en la obra es lógico pensar que algo nos falta. No podemos hacer que los personajes evolucionen; que transiten por cada momento y que en ese transitar descubran su personalidad. Tenemos que lograr hacer entender al espectador quiénes son y porqué hacen lo que hacen.

No basta con tener elaboradas imágenes escénicas si estas no son generadas desde una interioridad actoral.

Cada personaje tiene su propio mundo pero paradójicamente esos mundos no son nada sin el otro. Son personajes que sólo existen en La lección, ni antes ni después, no llevan la vida contínua de Hamlet, sin embargo accionan de tal manera que pareciera ser que han hecho lo mismo durante toda su existencia. Aunque técnicamente es así.

Esa amalgama es lo que generará las sensaciones tan necesarias para que nosotros como actores logremos asirnos de cada fragmento de la partitura escénica. Hemos descubierto, dicho y vuelto a decir que el texto no nos da mucho. Esa es la razón más poderosa para hacer que la secuencia de acciones cobre un peso aún mayor del que hemos logrado. Si el texto nos ha importado poco, de igual manera tenemos que lograr que el espectador tenga también la ocurrencia de hacerlo a un lado.

Ha sido, pues, la necesidad de justificar nuestro trabajo individual y colectivo lo que nos ha llevado a tales reflexiones. El aporte personal de cada uno de nosotros es importantísimo en este punto del montaje, pues preguntarnos cuál es el camino que estamos tomando no basta si no nos disponemos a recorrerlo.

lunes, 26 de mayo de 2008

Sensaciones...

El trabajo nos hace libres.

Resulta que hay muchas cosas oscuras al rededor del grupo... No sólo está lo que se ve, sino también lo que no. No sólo hay números, también hay dimensiones y sumas. Pero no dejaremos que todo lo que se habla por fuera afecte al interior.

Si hasta yo estoy pagando algo que en realidad no debo. La gente debe dejar de preocuparse de la vida ajena y ocuparse de la propia. Incluídos los maestros que... Bueno, yo sigo mi proceso. A pesar de estar cortado me ha enseñado muchísimas cosas, en realidad no me arrepiento, pues no tengo prisa. Hay gente que cree que la vida dura 4 años y cuando uno la ve de 80 no hacen más que criticar.

El montaje ya está terminado o al menos el armazón. Ahora sólo queda trabajar sobre ese armazón y construir sobre él, decorarlo, pintarlo pero sobre todo, reforzarlo y buscar las tuercas flojas para apretarlas.

Una de esas tuercas es el texto. En mi caso los contrastes y el matiz. El segundo ya lo estoy entendiendo y a partir de eso podré trabajar el primero. Todo se deriva de la sensación en el cuerpo al decir o accionar; si divorcio al cuerpo de la emoción, la voz y la acción vivirán como en paises distintos, serán ajenos el uno al otro. Hay que hacerlos hablar el mismo idioma. Como sea que eso pueda lograrse.

Esto también en cuanto al contraste dramatúrgico. Tengo que lograr separar a mi personaje en dos entes distintos y dejar que se sobrepongan claramente entre sí. Na basta con atisbos de lo que debería ser, sino realmente permitir que cada parte tome partido por completo en la escena. Debo permitirles estallar y apagarse a plenitud... Ese es el reto siguiente.

Las cosas son cada vez más difíciles... Pero al final es divertido.