Para hacerse presente la voz es una herramienta enorme. Sin embargo no sirve de mucho si el cuerpo no existe y viceversa.
Si logro empatar ambos todo fluirá mucho más fácilmente. Si me cuesta trabajo matizar es precisamente porque no encuentro el mecanismo corporal para darles las intención a las palabras, entonces el texto se vuelve monótono y aburrido. En ciertos momentos del ensayo de hoy logré esa empatía que tanto buscaba, pero fueron sólo momentos fugaces que de pronto se iban. El reto entonces es hacer de esas pequeñas sensaciones una constante en toda la obra. La palabra me sirve para decir lo que siento, no utilizo la palabra para sentir.
En cuanto a energía, esta vez no hubo problemas que ensuciaran el trabajo y creo que tuvo mucho que ver con el rompimiento del hábito que habíamos llevado hasta el momento. La rutina fue distinta debido a una serie de contratiempos que, al menos a mí, me sirvieron para acomodar mis ideas y darme cuente de en dónde estaba parado y desde dónde se desarrollaría el ensayo. Así, otro de los logros de hoy fue (y este tiene mucho que ver con la cuestión energética) el entendimiento del ritmo como pieza fundamental del absurdo. No hay huecos sin llenar en cuestiones dramáticas, cada uno está siempre presente sin dejar que la escena se alarge innecesariamente. Esta tarea nos corresponde a todos, pero en gran parte de la obra, la responsabilidad recae específicamente en mí.
Poco a poco voy entendiendo el ritmo interno del personaje, que no deja que las situaciones lo sobrepasen, tratando de ser él quien esté sobre ellas. Para lograrlo evita siempre el silencio, tanto de palabra como de intención dramática, estando así siempre un paso adelante de la alumna.
Estamos por terminar de montar y eso me entusiasma mucho, sin embargo también me hace ver el enorme compromiso que eso representará.
miércoles, 14 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
Français
Claro que el colmo del absurdo está llegando. Digo, teniendo una obra bilingüe que no está pensada como tal es ya una cosa por sí misma absurda.
Hoy empezamos el ensayo directamente sobre el texto, decidiendo qué fragmentos deberían ser traducidos y practicando un poco la pronunciación. Pasamos la obra con algunos tropezones en esas partes nuevas pero que sin embargo parece que no chocarán con la actuación una vez asimiladas.
Después seguimos trabajando sobre el texto y mi disgusto se hizo evidente. Estaba tan agotado que me estaba quedando dormido en plena lectura. Afortunadamente pudimos salir un rato para comer y recuperar energía, sin embargo yo ya estaba un poco mal. Me cuesta mucho trabajo soportar el ritmo de trabajo vocalmente. Termino fatigado y mi voz poco a poco empieza a dar de sí. En ese momento las cosas empiezan a caer y tengo que forzarme a no permitirlo. Las cuestiones técnicas me ayudan, pero constantemente caigo ante el cansancio. Eso me altera, pues las cosas ya no son como en las primeras horas de ensayo.
Me gustaría encontrar una manera de sobrellevar el ritmo y no chocar con la concepción del director de lo que debería ser el trabajo vocal con mi personaje. Esta semana seguiremos trabajando en las nuevas escenas y en la pronunciación de los textos nuevos. No habrá días libres, como ya lo temía. Pero no importa, por razones obvias, no importa.
Hoy empezamos el ensayo directamente sobre el texto, decidiendo qué fragmentos deberían ser traducidos y practicando un poco la pronunciación. Pasamos la obra con algunos tropezones en esas partes nuevas pero que sin embargo parece que no chocarán con la actuación una vez asimiladas.
Después seguimos trabajando sobre el texto y mi disgusto se hizo evidente. Estaba tan agotado que me estaba quedando dormido en plena lectura. Afortunadamente pudimos salir un rato para comer y recuperar energía, sin embargo yo ya estaba un poco mal. Me cuesta mucho trabajo soportar el ritmo de trabajo vocalmente. Termino fatigado y mi voz poco a poco empieza a dar de sí. En ese momento las cosas empiezan a caer y tengo que forzarme a no permitirlo. Las cuestiones técnicas me ayudan, pero constantemente caigo ante el cansancio. Eso me altera, pues las cosas ya no son como en las primeras horas de ensayo.
Me gustaría encontrar una manera de sobrellevar el ritmo y no chocar con la concepción del director de lo que debería ser el trabajo vocal con mi personaje. Esta semana seguiremos trabajando en las nuevas escenas y en la pronunciación de los textos nuevos. No habrá días libres, como ya lo temía. Pero no importa, por razones obvias, no importa.
domingo, 11 de mayo de 2008
Sobre el 9 de Mayo
Una de las cosas más importantes ese día tomaron lugar durante el ensayo. Cómo retomarlo desde una escena en la que la energía está al 110%? Así desde tan arriba sin tener todo ese espacio para dar progresión a la emoción?
Es sencillamente muy difícil. Una de las cosas de las que tuve que tomar conciencia fue esa, tener presente que muchas veces se tiene que retomar el ensayo desde un punto en el que no tenga tiempo de conducir mi energía y como actor debo recuperarla, hacerla estallar y condensarla en unos cuentos segundos. No por capricho del director, sino como necesidad técnica de mi parte hacía el grupo entero. Me di cuenta de que para lograrlo hace falta estar en donde tengo que estar, en el momento justo. La dispersión antes de entrar a ensayar sólo empeora la situación, ensucia el trabajo y el proceso es accidentado.
Sobre todo para las escenas finales en las que la exigencia energética va siendo cada vez mayor. En ningún momento, desde que entré a la carrera, me di cuenta de que el teatro no es simplemente aprender un texto y trabajar acciones físicas. El requerimiento va más allá del talento o la facilidad que la gente pudiese tener. Lo único verdaderamente importante es y seguirá siendo el trabajo. Trabajar y no parar, esa es la clave.
El trabajo nos hace libres.
Creo que desde unos meses para acá he comenzado a entender lo que significa ser actor y hacer de ello un estilo de vida. Es realmente difícil adoptar una disciplina y mucho más difícil lo es para mí, pero en la medida en que se vaya arraigando en mi vida las cosas tomarán su lugar en el momento en que les corresponda tomarlo, sólo hace falta no cuestionar las transiciones y dejarlas quedarse sin pelearnos con ellas. Por difícil que sea.
Es sencillamente muy difícil. Una de las cosas de las que tuve que tomar conciencia fue esa, tener presente que muchas veces se tiene que retomar el ensayo desde un punto en el que no tenga tiempo de conducir mi energía y como actor debo recuperarla, hacerla estallar y condensarla en unos cuentos segundos. No por capricho del director, sino como necesidad técnica de mi parte hacía el grupo entero. Me di cuenta de que para lograrlo hace falta estar en donde tengo que estar, en el momento justo. La dispersión antes de entrar a ensayar sólo empeora la situación, ensucia el trabajo y el proceso es accidentado.
Sobre todo para las escenas finales en las que la exigencia energética va siendo cada vez mayor. En ningún momento, desde que entré a la carrera, me di cuenta de que el teatro no es simplemente aprender un texto y trabajar acciones físicas. El requerimiento va más allá del talento o la facilidad que la gente pudiese tener. Lo único verdaderamente importante es y seguirá siendo el trabajo. Trabajar y no parar, esa es la clave.
El trabajo nos hace libres.
Creo que desde unos meses para acá he comenzado a entender lo que significa ser actor y hacer de ello un estilo de vida. Es realmente difícil adoptar una disciplina y mucho más difícil lo es para mí, pero en la medida en que se vaya arraigando en mi vida las cosas tomarán su lugar en el momento en que les corresponda tomarlo, sólo hace falta no cuestionar las transiciones y dejarlas quedarse sin pelearnos con ellas. Por difícil que sea.
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