Una de las cosas más importantes ese día tomaron lugar durante el ensayo. Cómo retomarlo desde una escena en la que la energía está al 110%? Así desde tan arriba sin tener todo ese espacio para dar progresión a la emoción?
Es sencillamente muy difícil. Una de las cosas de las que tuve que tomar conciencia fue esa, tener presente que muchas veces se tiene que retomar el ensayo desde un punto en el que no tenga tiempo de conducir mi energía y como actor debo recuperarla, hacerla estallar y condensarla en unos cuentos segundos. No por capricho del director, sino como necesidad técnica de mi parte hacía el grupo entero. Me di cuenta de que para lograrlo hace falta estar en donde tengo que estar, en el momento justo. La dispersión antes de entrar a ensayar sólo empeora la situación, ensucia el trabajo y el proceso es accidentado.
Sobre todo para las escenas finales en las que la exigencia energética va siendo cada vez mayor. En ningún momento, desde que entré a la carrera, me di cuenta de que el teatro no es simplemente aprender un texto y trabajar acciones físicas. El requerimiento va más allá del talento o la facilidad que la gente pudiese tener. Lo único verdaderamente importante es y seguirá siendo el trabajo. Trabajar y no parar, esa es la clave.
El trabajo nos hace libres.
Creo que desde unos meses para acá he comenzado a entender lo que significa ser actor y hacer de ello un estilo de vida. Es realmente difícil adoptar una disciplina y mucho más difícil lo es para mí, pero en la medida en que se vaya arraigando en mi vida las cosas tomarán su lugar en el momento en que les corresponda tomarlo, sólo hace falta no cuestionar las transiciones y dejarlas quedarse sin pelearnos con ellas. Por difícil que sea.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario