Claro que el colmo del absurdo está llegando. Digo, teniendo una obra bilingüe que no está pensada como tal es ya una cosa por sí misma absurda.
Hoy empezamos el ensayo directamente sobre el texto, decidiendo qué fragmentos deberían ser traducidos y practicando un poco la pronunciación. Pasamos la obra con algunos tropezones en esas partes nuevas pero que sin embargo parece que no chocarán con la actuación una vez asimiladas.
Después seguimos trabajando sobre el texto y mi disgusto se hizo evidente. Estaba tan agotado que me estaba quedando dormido en plena lectura. Afortunadamente pudimos salir un rato para comer y recuperar energía, sin embargo yo ya estaba un poco mal. Me cuesta mucho trabajo soportar el ritmo de trabajo vocalmente. Termino fatigado y mi voz poco a poco empieza a dar de sí. En ese momento las cosas empiezan a caer y tengo que forzarme a no permitirlo. Las cuestiones técnicas me ayudan, pero constantemente caigo ante el cansancio. Eso me altera, pues las cosas ya no son como en las primeras horas de ensayo.
Me gustaría encontrar una manera de sobrellevar el ritmo y no chocar con la concepción del director de lo que debería ser el trabajo vocal con mi personaje. Esta semana seguiremos trabajando en las nuevas escenas y en la pronunciación de los textos nuevos. No habrá días libres, como ya lo temía. Pero no importa, por razones obvias, no importa.
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